Hoy me he vuelto a cruzar con él, con su andar cansino – como sin ganas de llegar a ninguna parte -, las manos a la espalda, el cuerpo algo encorvado – más de lo habitual para su edad, aunque ya no es un niño -.

Camina ensimismado, tal vez recordando otros tiempos pasados en los que tampoco fue nadie,  – nunca a pasado de segundón -.

Dentro de su pequeño corralito ha sido casi de todo sin ser nada. Antaño cuando sus ideas todavía superaban su afán de protagonismo, incluso se atrevió a posicionarse en el sector critico de los suyos – eso sí, se le pasó enseguida -.

Como un Piterman cualquiera no deja de ensayar tácticas y de mover el banquillo, hay que ganar el partido como sea, no importa como juguemos ni a quien pongamos en la alineación, – que la joven promesa no marca, al banquillo y fichaje nuevo -.

No  hace mucho le nombraron presidente de su comunidad, cargo este honorífico, – más bien para estar pero sin estar – pero de nuevo ha vuelto a salir el perro del hortelano que lleva dentro.

¡Buenos días, vaya usted con dios amigo!

Sí amigos, lo habéis adivinado, es ÉL.

Technorati tags: ,