En esto sí que voy a ser muy breve. Os pongo las fotos:

Después de verlas uno piensa: “Jo, qué suerte quien viva ahí en medio del campo, en contacto directo con la naturaleza”. Bueno, pues en realidad en esa casa no vive nadie. De hecho ni siquiera es una casa. Y no está en medio del campo. Es una nave y está en pleno corazón del rodense parque de La Cañada (el parque de La Cañá, vamos). Un parque que cada día es menos parque, más que nada porque cada día es más pequeño (no se para de construir en sus alrededores) y que cada día tiene menos árboles.

La nave se usa para guardar los trastos de los jardineros que trabajan allí, cosa muy loable y necesaria, pero por Dios, ¿no había otro sitio donde cololarla? Hubo bastante polémica en su día y es que no es para menos. La solucion, pues bueno, arreglamos un poquito esto por fuera, lo pintamos así un poco rústico y pa’lante. Más bien pa’trás.