Sr. Ministro:
Como nuevo encargado del Ministerio de Cultura, me gustaría hacerle algunas consideraciones a propósito de las campañas educativas y de concienciación que realizan ustedes todas las navidades sobre las maldades de las descargas de Internet.
El motivo de mi carta es pedirle que, por favor, este año no me conciencien más. La verdad es que me preocupa, como a todos, las grandes pérdidas del sector discográfico y audiovisual. El día que el director de Fedicine dijo que “se están despidiendo ejecutivos” por culpa de los piratas y que esto es “un drama muy grave”, apenas pude conciliar el sueño. No hay nada que me de más miedo que un montón de ejecutivos caminando sueltos por las calles sin nada con lo que entretenerse.
No obstante, y pese a que comparto sus razones para concienciar a la población sobre este grave problema (de verdad que no sé qué hace Amnistía Internacional que no interviene) me parece que tienen que replantearse sus medios de concienciación. Como usted bien sabe la última encuesta del CIS revela que los españoles piensan, además que sus campañas no valen para nada, que el intercambio de obras a través de Internet es algo positivo. La conclusión que ha de extraerse de esto no es que han de aumentar la presión concienciadora sino que, más bien, han de respetar que existe un punto de vista divergente que, tal vez, ha de ser debatido. La posición unilateral de sus campañas comienza a dar miedo y los términos con los que ustedes las describen inquietan bastante.
(…)
Más en el blog de David Bravo.
Parafraseando a los curas carlistas del XIX, no naveguéis por internet, que es un invento de los liberales y del demonio.
Muy bueno. Más allá de la ironía que destila la carta, resultan bastante inquietantes algunas de las cosas que cuenta…