Tal día como hoy hace un año nacía La Revolución Industrial. Y nacía con intereses diferentes a los que ahora maneja. Inicialmente la idea era hablar sobre tecnología, ciencia e ingeniería, pero ya sabéis lo que pasa, una cosa lleva a la otra y al final te metes en todos los charcos (nunca mejor dicho).
Los comienzos cuando abres un blog son duros. A mí por lo menos me costó bastante hacerme a la idea de que tenía que escribir cosas que iban a ser leídas por otras personas, incluso por gente conocida (lo que primero pensé es cómo me iban a mirar mis paisanos).
Más tarde vas cogiéndole el tranquillo a esto de escribir, te empiezas a atrever con nuevos temas y te das cuenta que estás enganchado. Además, empiezas a hacer tus primeros amigos bloggers, y a recibir comentarios. Esto te da un gran empujón.
Llega el momento en el que te conviertes casi en blogger-adicto. Por ejemplo, aunque estés en otro sitio tienes la necesidad de mirar a ver si tienes comentarios nuevos, o tal vez de echarle un vistazo a un blog que te gusta. Estás todo el tiempo pensando en nuevos temas para postear, y en mi caso en cómo cambiar la plantilla para hacer una más a tu gusto.
Actualmente me encuentro tal vez un poco desencantado, más que nada porque durante los últimos tres o cuatro meses he posteado muy poco, aunque estoy intentando retomar las costumbres. Pero lo que no me quita nadie es abrir cada día el lector de feeds para ver qué se cuenta la blogosfera. Es un placer hacerlo.
Por todo esto y por más creo que es recomendable abrir un blog. Porque lo que he aprendido en un año sobre html, CSS, feeds… no me lo quita nadie. Un blog es un muy buen comienzo para aprender sobre web, que por cierto no es sólo leer el MARCA o abrir el correo por las mañanas en el trabajo. Yo no sabía lo que era una sidebar, un tag o un CMS, y ahora que lo sé pues no es que te resuelva la vida, pero es muy útil.
He pasado por tres cambios de look, he organizado concursos (con más éxito de lo que nunca hubiera pensado), he recibido muchas críticas tanto aquí como en otras webs, eso sí, ni una sola de estas críticas con nombre y apellidos. Y no vayáis a pensar que no he recibido halagos. Porque que se te acerque gente que casi no conoces a decirte “oye, que enhorabuena por lo de las maravillas, me gusta mucho” hace que en ese momento te crezcas aunque sólo sea un poquito.
Y por supuesto no podía acabar sin darle las gracias a mi padrino. Si no hubiera sido por él y por su primera versión de Cuchilladas ahora mismo no estaría escribiendo esta líneas.
Estadísticas de un año
En un año he publicado 239 entradas (0.65 posts por día, muy pocos la verdad), recibido 709 comentarios (casi 3 comentarios por entrada), borrado unos cuantos, todo esto bajo veinte categorías.
Según Google Analytics, las estadísticas del sitio son las siguientes:
Pero hay que tener en cuenta que no son del año completo. Google Analytics forma parte de mi plantilla desde el 9 de enero, es decir, que los números de arriba corresponden a diez meses.
Formo parte de cuatro directorios de blogs: Blogalaxia, BlogESfera, Alianzo y Unión de Bloggers Hispanos. En Technorati mi autoridad es 42 y mi rank el 144996. He perdido más de cincuenta mil puestos debido a la poca actividad de los últimos meses.